Frenillos

Cada vez que escuchamos el termino frenillos, inmediatamente tenemos en mente la imagen de un joven adolescente con su boca llena de tirantes de metal.

Sin embargo, la ortodoncia en la actualidad no se limita al uso de los frenillos metálicos pues los aparatos dentales, llamados también dispositivos de ortodoncia o frenillos empleados por los ortodoncistas, hoy en día se dividen en tres tipos:

  1. Frenillos o brakets metálicos y/o cerámicos, transparentes o de color del diente, adheridos a los dientes.
  2. Frenillos linguales, adheridos a la parte posterior de los dientes, y no se ven. Son aparatos removibles, que cubren y envuelven, la mayor parte de los dientes
  3. Invisaling o frenillos invisibles, consistentes en pequeñas plaquitas de polímero plástico, un material muy fino y transparente

Así que los frenillos de hoy pueden ser claros y hasta imperceptibles, es decir no necesariamente tienen el aspecto de las versiones de metal de los años pasados. Por supuesto, la mayoría de los adolescentes usan frenillos metálicos porque son asequibles y duraderos.

Por otra parte, la imagen del adolescente con frenillos es también una idea preconcebida de que se trata de un tratamiento exclusivamente indicado para jóvenes. Pues si bien la mayoría de las personas que utilizan los frenillos son los adolescentes, la ortodoncia es perfectamente recomendable y de práctica común en adultos, quienes acuden igualmente a los ortodoncistas cuando lo necesitan, para corregir una deformidad en sus dientes.

Jóvenes y adultos deben tener especiales cuidados durante el tratamiento con frenillos para mantener la buena salud bucal, por tanto se les recomienda:

  • Un acucioso cepillado de los dientes después de cada comida para remover los restos de comida que se adhieren fácilmente a los aparatos.
  • Limpieza diaria con hilo dental o cepillos interdentales, de acuerdo a las instrucciones del dentista, entre los dientes y el aparato dental.
  • Limitar el consumo de alimentos con contenidos de azúcar y almidón, los cuales ayudan a la formación de placa, dañando los dientes y las encías.
  • Evitar las comidas fuera de los horarios regulares, los alimentos muy duros o pegajosos, pues son difíciles de retirar de los aparatos odontológicos.
  • Realizar una limpieza dental con el especialista, cada 6 meses, o según sus indicaciones.

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