Los efectos del peróxido de hidrógeno y de carbamida en los productos de higiene dental

Los blanqueadores dentales y los productos de higiene bucal (como algunos dentífricos y enjuagues bucales) emplean peróxido de hidrógeno o peróxido de carbamida para blanquear o desinfectar. Este elemento (agua oxigenada) es un producto químico muy reactivo que contiene hidrógeno y oxígeno. En tanto, el peróxido de carbamida es un producto químico compuesto por peróxido de hidrógeno y urea.

El peróxido blanquea los dientes al penetrar en el diente y reaccionar con las moléculas que provocan manchas o cambios de color. Generalmente, cuanto mayor sea la cantidad de peróxido, mayor será su poder blanqueador.

Tanto el peróxido de hidrógeno como el peróxido de carbamida se utilizan en cosmética, principalmente como decolorantes en productos dentales como los blanqueadores dentales. También se pueden utilizar bajas concentraciones en algunos dentífricos y enjuagues bucales a modo de desinfectante, para proteger contra la placa y la gengivitis.

En la Unión Europea, solamente pueden venderse sin receta los productos de higiene bucal que contienen menos de un 0,1% de peróxido de hidrógeno, mientras que en los Estados Unidos, los productos blanqueadores se venden en concentraciones superiores.

Los estudios demostraron que el peróxido de hidrógeno de los dentífricos o enjuagues bucales se descompone velozmente en la boca por la saliva, pero parte de este se ingiere. Los dentífricos y enjuagues bucales con pequeñas cantidades de peróxido de hidrógeno que se emplean una o dos veces al día no parecen dañar el interior de la boca, siempre que se utilicen un máximo de 6 meses para los dentífricos y de 24 meses para los enjuagues bucales. De todas maneras, los enjuagues que contienen cantidades mayores de peróxido de hidrógeno o que se utilizan con una frecuencia mayor pueden irritar la boca.

En el caso de productos blanqueadores con mayor cantidad de peróxido de hidrógeno, los efectos secundarios más comunes son la irritación de la boca y un aumento de la sensibilidad ante los cambios de temperatura. Ambos efectos son temporales. No existe información sobre los efectos a largo plazo de la utilización de productos de blanqueamiento dental, ni sobre los efectos de la utilización reiterada de dichos productos. Una vez traspasado el esmalte, el peróxido de hidrógeno penetra en la dentina y la pulpa dental. En algunos casos, los blanqueadores provocan inflamaciones menores de la pulpa, lo que podría ser la razón por la que en ocasiones aumenta la sensibilidad dental. Sin embargo, por lo general el blanqueamiento dental no parece dañar la pulpa de dientes sanos; una explicación posible a este hecho es que la concentración de peróxido de hidrógeno es demasiado baja como para provocar daños.

El uso de dentífricos, enjuagues bucales y blanqueadores dentales que contengan hasta un 0,1% de peróxido de hidrógeno no supone un riesgo para la salud de los consumidores. Los dentífricos y enjuagues bucales no deberían contener más de un 0,1% de peróxido de hidrógeno. En tanto que la utilización por parte de los consumidores de productos de blanqueamiento dental con más de un 6% no se considera seguro.

 
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