Automedicación en la salud bucal

En la cavidad bucal humana conviven diferentes tipos de bacteria, virus, hongos y protozoos en armonía con nuestro cuerpo. Esta flora por lo general benigna actúa como una barrera de defensa.    
    
Se considera que coexisten aproximadamente unas 600 variedades de microorganismos, de las cuales la mitad aún no han sido identificadas, y que cada mm3 de saliva contiene unos 100 millones de estos microorganismos    
 
Podemos aseverar entonces que estamos inmersos en un mundo de bacterias en un delicado equilibrio. Una mala medicación agudiza los problemas. Lamentablemente es una práctica muy común en gran parte de la población la costumbre de automedicarse, y  la mayoría de las veces aconsejado por amigos, parientes o personas no idóneas.    
    
La automedicación y  el uso indebido de medicaciones, sobre todo antibiótico o similares, pueden contribuir a romper el delicado equilibrio bacteriano, haciendo que algunas cepas se vuelvan más resistentes de lo que eran antes de consumirlos. Es lo que ocurre por ejemplo cuando un paciente ingiere un ATB (antibiótico) en forma no recetada y que no es el correcto.   Por ejemplo, si se consume antivirales, inhiben los virus pero proliferan las bacterias y hongos. Igualmente si se consumen antifungicidas, inhiben los hongos pero proliferan las bacterias y virus.    
    
Incluso cuando un paciente es sometido a una terapia ATB prolongada, puede ocurrir que se observe en la boca asentamiento de hongos oportunistas, ya que al inhibir el nivel bacteriano proliferan las demás especies de hongos.    
    
Avances en microbiología    
 
El continuo avance en microbiología permite la identificación de nuevas bacterias bucales. Recientemente científicos británicos lograron aislar una bacteria llamada Prevotella Histícola, que se aloja tanto en tejidos sanos como enfermos, y se considera responsable de diversas enfermedades de origen dental, y que incluso interactúa en otras partes del cuerpo.    
    
La identificación de nuevas bacterias abre la posibilidad de hallar tratamientos para solucionar los problemas más comunes y conocidos, como caries, gingivitis, además de otros males bucodentales.    
    
Esto adquiere especial importancia si consideramos que desde el momento que erupcionan los dientes en los niños, se da un marcado crecimiento de las bacterias anaerobias, que posteriormente se adaptarán en la superficie dental.    
 
Avances en los fármacos    
 
En los últimos años se produjeron importantes avances con la aparición en el mercado de fármacos de uso tópico, basados en ATB, destinados a inhibir la placa bacteriana que se forma en la superficie de los dientes. Se presentan en forma de enjuagues bucales (buches), dentífricos, gomas de mascar o gel.    
    
No obstante, cabe apuntar que más del 90% de la población de todos los niveles socioeconómicos es común que padezca enfermedades periodontales y caries.    
    
El potencial negativo de estas enfermedades radica en la flora bacteriana, que se divide en flora cariogénica (o formadora de caries) o periodontopática responsable de las enfermedades periodontales (o inflamación de las encías), que pueden derivar en periodontitis (piorreas), producir sangrado, olores desagradables, e incluso que las piezas dentarias afectadas se aflojen.    
    
Complicaciones como las de este tipo confirma la importancia que el paciente no se automedique, y consulte periódicamente con el odontólogo de su confianza para que con su conocimiento en farmacología y microbiología le asista en cada problema particular y específico. 
 
Fuente: 
AFP
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